En Bahidorá, lo más valioso no siempre ocurre frente al escenario. Pasa en los trayectos, en el río, en la sombra de los árboles; cuando el cuerpo se mueve sin prisa y la imaginación se vuelve brújula. Pasa cuando el tiempo cotidiano se interrumpe para recordarnos algo básico: jugar también es una forma de estar vivos.
En ese punto exacto aparece Recreo, el espacio del festival donde el arte se toca, se habita y se comparte. Y junto con el Circuito de Arte, forma un territorio paralelo al cartel musical: un mapa de experiencias donde el juego no es un escape, sino un lenguaje común.
Bahidorá —en el Parque Natural Las Estacas, Morelos— vuelve a recordarnos por qué es uno de los festivales más especiales de México: no solo por su música, sino por su capacidad de transformar el entorno en un lugar donde la comunidad se construye desde la curiosidad.

¿Qué es Recreo en Bahidorá?
Recreo es un conjunto de experiencias participativas dentro del festival: actividades físicas, lúdicas, sensoriales y creativas que ocurren entre la selva y el río. Su lógica es sencilla: dejar de ser espectador y convertirte en parte de la obra.
Aquí, el cuerpo no solo baila: escucha, juega, se equilibra, explora y se vuelve una herramienta de conexión. Recreo funciona como un respiro del ritmo de los escenarios, pero también como un recordatorio de algo profundo: la diversión no necesita prisa.
Actividades de Recreo: ritmo, juego y cuerpo en movimiento
Entre las experiencias que activan este territorio, hay actividades donde el pulso colectivo se vuelve protagonista.
Percusión africana para activar el cuerpo: Rain Maker
Con su Polyrhythmic Experience, Rain Maker propone un taller de percusión africana donde el ritmo se convierte en un idioma compartido. No importa si sabes o no: aquí lo importante es el presente, el oído y la sincronía.
Ping pong bahidorano: Clubcito y el torneo oficial
El juego se vuelve celebración con Clubcito, que presenta el Torneo Oficial de Ping Pong Bahidorano. Competencia sí, pero como pretexto. El verdadero punto es convivir, reír, encontrarse.
Arte que aparece donde no lo esperas: Isak
El crew de malabares Isak recorre Recreo y también se desplaza por el río, llevando el performance a puntos inesperados. Convierte caminos, trayectos y pausas en escenarios espontáneos.
Acroyoga y slackline: equilibrio, confianza y presencia
Recreo también abre espacio para el cuerpo como entrenamiento emocional: el taller de acroyoga con Diana trabaja equilibrio, fuerza y confianza mutua; mientras Andrea, con slackline, propone un juego de atención donde cada paso te devuelve al aquí y ahora.

Magia y lectura emocional: el lado íntimo de Recreo
Bahidorá también se siente como ese lugar donde el asombro es posible.
Ilusionismo en Las Estacas: Marcus John y Edrian
El misterio llega con Marcus John y Edrian, recordándonos que no todo necesita explicación para sentirse verdadero. Entre el agua y la vegetación, la magia se vuelve una pausa mental necesaria.
Lecturas de tarot: Flor Eguia
Para quienes buscan un espacio íntimo dentro del festival, Flor Eguia ofrece lecturas de tarot desde una perspectiva positiva, artística y sensible. Una forma de escuchar lo que normalmente tapamos con ruido.
Talleres creativos: manos, textiles y movimiento libre
Porque no todo es energía hacia afuera: Recreo también es creación desde el tacto.
- Ele Rodríguez comparte procesos de estampado textil, para experimentar con materiales y llevarse una pieza hecha desde la experiencia.
- Hoopalooh propone hulahooping como ejercicio de flow, ritmo propio y gozo corporal.
- Río presenta un taller de Shibari, arte japonés que utiliza cuerdas para crear patrones estéticos y geométricos con fines artísticos y de conexión, desde una perspectiva consciente y respetuosa.
Circuito de Arte: instalaciones que dialogan con la naturaleza de Bahidorá
Además de Recreo, el festival se recorre con otra mirada a través del Circuito de Arte de Bahidorá: una serie de instalaciones, esculturas y universos visuales que conversan con el paisaje de Las Estacas y expanden la experiencia más allá de la música.
Entre las propuestas destacadas, se encuentran:
Celestial Brizuela: miniaturas y poesía visual
Artista audiovisual y escultora que construye mundos delicados y vibrantes con maquetas, animación y paisajes intervenidos, donde lo inerte parece cobrar vida.
Manolo Garibay: territorio, memoria y paisaje rural
Su práctica cruza pintura, escultura e imagen, dialogando con el entorno natural para activar preguntas sobre habitar, tierra y tiempo.
María Antonieta de la Rosa: bordado como resistencia
Desde una mirada crítica y feminista, su propuesta textil y gráfica convierte el bordado en lenguaje de memoria y visibilización.
Máscaras de Alambre: identidad y performance
Creado por David Miguel Herrera y Pablo Cobo, el proyecto propone esculturas e instalaciones que exploran emoción e introspección a través del alambre y el cuerpo.
Submarina MX: arte hecho con residuos
Plataforma de educación ambiental cuyo eje es una instalación creada con residuos sólidos urbanos, para activar empatía y cuidado del planeta.
MINENA y el personaje Minenamos
Dirigido por Gaby y María del Mar Carbonell, presenta una instalación simbólica y misteriosa que habita entre moda, narrativa y arte, abierta a múltiples interpretaciones.
Pablo Zeta: ciencia ficción emocional con humor
Creador de universos como Planeta Otto, suma esculturas y personajes donde el humor y la crítica humana conviven.
SSPHS: luz, datos y atmósferas inmersivas
Transforma tecnología en experiencia sensorial: proyecciones y sistemas lumínicos que expanden los límites de la percepción.

Por qué Recreo es lo que hace diferente a Bahidorá
Porque en una época donde todo se trata de “producir” experiencias, Recreo propone lo contrario: habitar el momento sin demostrar nada.
Recreo y el Circuito de Arte son ese lugar donde volvemos a jugar como cuando todo era nuevo. Donde el arte no se impone: se descubre. Donde el cuerpo, la mirada y la imaginación se convierten en puentes.
En Bahidorá, recrear y crear son formas de encontrarnos. Y cuando coincidimos con el corazón abierto, algo se enciende.

