En México, el atole no es solo una bebida caliente: es un ritual cotidiano. Acompaña las mañanas frías, el camino al trabajo, la salida de la escuela y los antojos nocturnos. De hecho, cinco de cada diez mexicanos disfrutan una taza de atole con regularidad y el 80% de su consumo ocurre fuera de casa, en esos carritos callejeros que se convierten en paradas obligadas. Bajo ese contexto profundamente gastronómico y cultural, Maizena presenta una novedad que mezcla nostalgia, tradición y un giro indulgente: Atole Maizena sabor Mazapán de la Rosa.

Un sabor clásico convertido en bebida reconfortante

El mazapán es uno de los dulces más reconocibles de la gastronomía popular mexicana. Su sabor a cacahuate, su textura suave y su carga emocional lo han convertido en un símbolo generacional. Llevarlo al atole no es solo una innovación de producto: es una reinterpretación del apapacho.

El nuevo Atole Maizena sabor Mazapán de la Rosa propone una experiencia cálida y cremosa, pensada para disfrutarse tanto en casa como en la calle, manteniendo ese equilibrio entre lo tradicional y lo indulgente que define a muchas bebidas emblemáticas del país.

Los carritos atoleros: el corazón de la experiencia

Como parte del lanzamiento, Maizena activó la campaña “¿Y esta rosa?”, una iniciativa que reconoce directamente a quienes han mantenido viva la tradición del atole: los atoleros. La marca entregó 150 carritos completamente nuevos a vendedores de la Ciudad de México y el Estado de México, equipados con todo lo necesario para preparar y servir atole.

A partir del 2 de enero, estos carritos comenzarán a recorrer la ciudad, reforzando la presencia del atole como bebida urbana y cotidiana, especialmente en fechas clave como Día de Reyes y Día de la Candelaria, momentos donde el atole es protagonista natural de la mesa mexicana.

Durante estas fechas, los atoleros ofrecerán degustaciones del nuevo sabor, acompañadas de merch especial, acercando el producto a nuevas generaciones y manteniendo el vínculo directo con el consumo callejero.

Tradición, calle y cultura digital

La activación no se queda solo en las calles. La campaña se amplifica a través de creadores de contenido que compartirán la ruta de los carritos, invitando a los consumidores a descubrirlos y a sumarse a la conversación que ya empieza a escucharse: “¿Y esta rosa?”.

Para Maizena, esta colaboración representa una forma de estar presente en uno de los momentos de consumo más importantes para los mexicanos. Para Dulces de la Rosa, significa ver uno de sus íconos transformado en una bebida que conserva su esencia, justo en el marco de su 75 aniversario.

Un nuevo clásico para acompañar el antojo

El atole siempre ha sido el acompañante perfecto de tamales, pan dulce o churros. Hoy, ese ritual se renueva con un sabor que combina memoria, indulgencia y calle. El Atole Maizena sabor Mazapán de la Rosa no busca reemplazar lo tradicional, sino sumarse a él con una propuesta que entiende cómo y dónde se consume el atole en México.

Porque en el frío, en el antojo y en la rutina diaria, el apapacho sigue teniendo forma de taza caliente. Y ahora, también sabe a mazapán.

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